martes 5 de febrero de 2008

Yo te fallaré.

Durante la semana que ha precedido al estreno de Física o Química (Antena 3), todos los medios de comunicación coincidían en resaltar dos cosas. Por un lado, la inevitable referencia a Compañeros y Al salir de Clase y por el otro, la actualización y mayor dosis de realidad que apuntaba esta ficción.

Lo primero responde a la incultura televisiva de este país. Compañeros y Al Salir de clase sólo coincidían en el contexto en el que se desarrollaban. Siempre he sido un gran defensor de Compañeros (si exceptuamos los primeros capítulos con el tandem Concha Velasco- Manuel Zarzo y la última temporada en la que se renovó al alumnado y en el que daba sus primeros pasos un excesivamente plano Rául Arévalo). La serie estaba impecablemente rodada, los guiones eran estupendos, en cada entrega había guiños divertidos de descubrir, sus historias traspasaban todas las fronteras y se adentraban en la ciencia ficción, el suspense paranormal o la denuncia social. Pero en este país ya se sabe. Nuestro deporte favorito es criticar. Hablar de la serie con alguien era escuchar todo tipo de improperios: que si Quimi y Valle, que si Julia de Verano Azul, que si el niño de Farmacia de Guardia, que si los sobrinos de Emilio Aragón,... Pero resultaba curioso que cuándo a esos mismos criticones les resaltaban las virtudes de la serie, siempre sentenciaban: "Yo es que no la he visto".

Al Salir de Clase era otra cosa. Partía de la estructura de culebrón, en la que las tramas se pueden prolongar durante varios capítulos sin que avance nada y después en un episodio puede ocurrir de todo. La interpretación (por más que muchos se empeñan en citar a la serie como cantera de actores) era memorística: la gente soltaba su texto, pero no interpretaba. La realización era torpe y los argumentos poco creíbles. Emitir un capítulo diario no permite muchas florituras y eso es algo que arrastró la serie durante todas sus temporadas.

También el desconocimiento es el causante del segundo aspecto al que hago referencia en el primer párrafo. Escribía (por poner un ejemplo, pero cambiad el diario y la periodista por cualquier otros) Techu Bargañano en El País que las tramas de Física o Química, en comparación a las series mencionadas antes, "se han actualizado, incorporando argumentos como la homofobia, el racismo, el consumo de drogas, el sexo adolescente, los amores entre una profesora y un alumnado menor de edad...". Todos, absolutamente todos esos temas fueron abordados por Compañeros. Y además, sin moralinas absurdas y sin la superficialidad con que los mostró, en su primer capítulo, la nueva serie de Antena 3.

Física o Química no tiene nada original. Parece que han saqueado de aquí y de allá (el inicio de Anatomía de Grey me vino enseguida a la cabeza) y han montado un cóctel donde por sacar a dos chicos fumando porros, a una adolescente diciendo que le gusta follar o el desnudo de perfil de Blanca Romero, pretenden aspirar a ser los reyes de la incorrección.

La serie es torpe, sin ritmo, con esa languidez que parece arrastran, últimamente, todas las series de Antena 3. La música se convierte en un lastre que no colabora nada narrativamente. Además (también marca del canal) no funciona que la ficción se debata entre el drama y la comedia, porque ni lo uno ni lo otro están bien tratados y resueltos.

Los efectos visuales parecen prehistóricos y naufragan en el intento de aportar otra dosis de modernidad. Casi tanto como algunas de las tramas transversales que recorren el capítulo. Que un macarra (Adam Jezierski que, junto a Angy Fernández, son los grandes aciertos del cásting) insulte a sus compañeras, amenace con proclamas racistas a un alumno chino y a una alumna negra y consuma hachís es lo más previsible. Lo realmente interesante hubiera sido que esos comportamientos los hubiéramos visto en otro tipo de personaje. Y eso, y ya no hago más referencia a ella, sí lo conseguía Compañeros y te lo creías.

Porque ese es otro de los handicaps de Física o Química. Querer ser realista cuando los guiones marchan en otra dirección. Y no, no vale la típica licencia de que, al fin y al cabo, es ficción. Resulta difícil creerse que la profesora esté tan colgada por un alumno, menor de edad, al que acaba de conocer. Peor es ver como el día después del suicidio de un alumno, (y perdón por el spoiler), su hermano vaya a clase de gimnasia y su mejor amigo lea una redacción, presumiblemente, de alta carga emocional. Y así, unas cuántas más.

Da la sensación que para captar la atención del espectador (y asegurarse algo más que 8 capítulos) han querido abrir demasiados frentes de impacto. El problema es que las buenas series no sueltan toda su artillería a las primeras de cambio. Te seducen, te invitan a entrar en su mundo y entonces empieza el festival. Aquí no. Física o Química ha mostrado sus armas demasiado pronto. Y ha quedado claro que sus balas son de fogueo.

6 comentarios:

ALX dijo...

Más o menos estoy de acuerdo con tu valoración de Física o Química, pero no con la de Compañeros, serie que está un tanto idealizada, pero que vista de nuevo (como tuve la oportunidad hace poco) revela todos los defectos de las dramedias de esos años, personajes de todas las edades, para poder divertir a todo tipo de público y que lastraban demasiado la serie (sobre todo la de los niños pequeños), tono moralista y falta de ambición artística.

En este caso, al menos han conseguido que los adolescentes pareciesen medianamente reales, aunque esa relación entre la profesora y el alumno no tiene pies ni cabeza y las tramas parece que va a terminar por tomar el mismo camino que Compañeros. Una pena, pero tampoco esperaba mucho más.

cuadernostv dijo...

Hola alx!!!

Yo, de vez en cuando, me topo con algún capítulo de Compañeros en Paramount y sigo teniendo las mismas sensaciones. En el caso de Compañeros creo que estaba justificado lo de los personajes de todas las edades y es más creo que la de los niños pequeños estaban muy bien resueltas e interpretadas (ahí están Clara Lago y Nadia de Santiago).

Sobre el tono moralista, tampoco estoy de acuerdo. Recuerdo capítulos sobre las drogas o el alcohol en el que no planteaban buenos y malos, aunque luego la trama caminara por un lado u otro. La adicción del hermano de Quimi creo que fue tratado de manera muy digna. Sobre todo comparada con otras series del momento. Tampoco hubo moralina alguna en la ruptura de Merce Pons con Francis Lorenzo. Es más creo que fueron momentos muy duros dramáticamente hablando.

A mí me parecían más reales aquellos que estos, había un catálogo más amplio. Aquí parecen todos, en mayor o menor medida, iguales.

Je je je. No sé, lo mío con Compañeros debe ser enfermizo. Ya lo sé. ¿Qué le vamos a hacer?

Mer dijo...

Yo no sé como es Compañeros ahora, pero a mí me encantaba.

Ruth dijo...

Completamente de acuerdo, no hay quien se la crea. Todo es humo y drama a porrillo.

Coincido contigo también en las excelencias de "Compañeros", una serie maltratada por el trasfondo adolescente.

Respecto a "Física o Química", sólo me queda recalcar esa absurda dualidad maniqueista que recorre todas las tramas. O estás con unos o con otros. Yo prefiero la abstención.

MARKETA dijo...

Lo cierto es que no he visto nada de "Física o Química" y leyendo los comentarios no me apetece mucho hacerlo. Lo que sí estoy viendo es una serie inglesa "Skins" sobre adolescentes. Deberíais echarle un ojillo. Está bien, muy bien. Nada de moralinas. Realmente vale la pena.

cuadernostv dijo...

Mer, Ruth, me consuela saber que no soy el único treintañero que disfrutaba con Compañeros.

Ruth, me uno a tu abstención.

Marketa, tomo nota y la pongo a la cola.