miércoles 28 de enero de 2009

La interesante vida de Angela Morley.

EnlaceEnlaceAngela Morley no compuso la sintonía de Dallas (fue Jerrold Immel), ni tampoco la de Dinastía (obra del gran Bill Conti), pero puso música para ambas series y sólo por ello merece un hueco en estos cuadernos, ahora que ha fallecido. Más si cabe por la fascinante historia que hay detrás de ella.

Nacida como Wally Scott, trabajó como arreglista en la BBC; dirigió musicalmente el sello Philips y trabajó en bandas sonoras como las de El fotografo del pánico (Michael Powell, 1960) o El espejo de los espías (Frank. R. Pierson, 1969). Hasta que en 1972 y después de dos matrimonios, Wally se convirtió en Angela gracias a una operación de cambio de sexo.

En aquellos liberales años setenta, Morley no sufrió ningún tipo de discriminación por su transexualidad y siguió trabajando para la BBC, al tiempo que seguía arreglando scores de películas. Así llegó a conseguir ser nominada a los Oscars en dos ocasiones por sus trabajos en El principito (Stanley Donen, 1974) y La zapatilla y la rosa (Bryan Forbes, 1976). Entre su amplio historial laboral también se incluyen sus arreglos para los primeros discos del fascinante Scott Walker o su participación en la orquestación de las bandas sonoras de La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977) y El imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980), ambas de John Williams.

Morley fue galardonada en tres ocasiones con el Emmy al mejor arreglo musical y optó otras seis a la mejor composición. Una buena muestra de que a pesar de sus trabajos para el cine y la música clásica, nunca vio su dedicación televisiva como una labor menor.