jueves 8 de enero de 2009

Por ahora carbón.



Mal nos hemos tenido que haber portado los espectadores viendo los estrenos que nos ha traído el 2009. Primero fue esa cosa infumable e interminable que bajo el absurdo título de Guinness World Records presenta Carmen Alcayde en Telecinco. Un olor a naftalina salía de mi pantalla cada vez que se nos mostraba un nuevo record. Lo más triste es la apuesta que hacen las cadenas por macroprogramas como éste y el escaso tirón que tienen. Tampoco se prodiga mucho en emoción, ritmo y espectáculo. Van a conseguir, a este paso, que añoremos las Noches de Fiesta de José Luis Moreno.

Anche llegó a Cuatro (y van...) otro talent-show. Lo llaman La batalla de los coros y es tan agotador como todos los que han emitido hasta la fecha. Por más que un hipervitaminado Josep Lobató se empeña en dar vidilla al show, aquello recuerda a un viejo y gordo luchador de wrestling arrastrándose por el ring. Anoche, Gran Hermano (24'5%), el cine de la 1 (20 %) y El Internado (18'9%) le propinaron la primera paliza (apenas llegó al 5 % de share). El programa es largo y de tan continuista (el casting con sus pruebas, alegrías y lloros, los vídeos de presentación, ...) anula cualquier interés por sus protagonistas. Además, pensar que Manu Tenorio o Soraya pueden enseñar algo a los integrantes de su coro, desmonta buena parte de la filosofía del espacio. Lolita haciendo de Lolita, Mikel Erentxun luciendo bondad y Marta Sánchez (que debe tener un representante de lo más apañado, que igual le busca un anuncio que de jurado en un programa, pero que parece que ha olvidado que la muchacha es cantante) hinchando las fosas nasales para transmitir credibilidad completan la nómina de jefes de grupos. Todo tan rancio como el propio programa.

2 comentarios:

Ruth dijo...

El programa fue espantoso, un torro, infumable. Y no me lo explico porque no espero que me guste todo, pero es que este programa me pareció especialmente malo, y me cuesta afirmar algo así.

raflan dijo...

Pues que no te cueste Ruth. Es malo, largo y aburridoooo.