lunes 30 de marzo de 2009

Y al tercer día, resucitó.

Con la que está cayendo, puede que al país le iría mejor si nombraran Ministro de Economía al manager no oficial de Azúcar Moreno. Porque uno será muy ingenuo, pero no es tonto. Y que el viernes, a DEC (Antena 3), acudiera una de las hermanas Salazar, y al día siguiente, a La noria (Telecinco) acudiera la otra, no pudo ser fruto de la casualidad. Alguna mente privilegiada debía estar detrás de esa grandiosa maniobra que reportó un buen pecunio a las (supuestamente) enfrentadas artistas. Así sí que se revitaliza una economía.

Aunque si algo se ha revitalizado este fin de semana (incluso podríamos ampliar y decir: rehabilitado) ha sido El Programa de Berto (La Sexta). Sus dos primeras entregas zascandileaban sin rumbo y oficio, con más muescas que aciertos. Ayer por fin estallaron las carcajadas en mi sillón. Sigue siendo necesario pulir algunas cosas (e incluso prescindir de otras como la canción del final), pero en la entrega de este domingo funcionó hasta Stefano, ese sosias del presentador que se dedica a investigar todo tipo de temas. Berto volvió a ser el chispeante e ingenioso cómico, capaz, por ejemplo, de no naufragar en un gag en el que el plató se quedaba a oscuras y la acción era recogida con una cámara con sensor infrarrojo. Al resultado final satisfactorio, ayudó que el presentador diera cancha a una de las cosas que mejor se le da hacer: comentar la actualidad. Y también, la presencia de Irene, la niña cantora de sus acertadísimas promos.

Contagiado por el repentino optimismo de la recuperación de Berto, me he despertado algo más esperanzado respecto a la quinta temporada de Lost. Si el sobrino de Buenafuente ha levantado el vuelo, cómo no lo van a conseguir Linus y compañía. Aunque tal vez, en realidad, detrás de mi pensamiento sólo se oculta una fuerte dosis de egoísmo basada en que dado que voy a seguir viendo la serie, al menos que me de buenos momentos y no se abandone a sí misma como hizo Prison Break. Y es que esta quinta sesión está siendo la más aburrida de toda la historia de Perdidos. Justo ahora que tenía todos los condimentos para dejarnos pegados a la pantalla; para fascinarnos con nuevos personajes y enigmas; para borrar el mal sabor de boca que dejó el último capítulo de la temporada anterior (juro que cuesta casi un riñón escribir esto sin soltar ningún spoiler); los guionistas, emulando a un limitado jugador de ajedrez, se han enrocado, y han detenido la acción en una especie de fango en el que por cada paso que se avanza, narrativamente hablando, se dan dos hacía atrás. Lost está en estos momentos (curioso que tengo la sensación de haber escrito esto ya antes) en el instante preciso para decidir si quiere convertirse en una de las grandes ficciones televisivas de todos los tiempos o convertirse en objeto de chanza y parodia con sus resoluciones casi infantiles. Esperemos que este jueves nos empiecen a sacar de dudas.

Dudas precisamente son pocas las que tengo sobre los nuevos programas que renuevan hoy la tarde de algunas cadenas. Cuatro sigue retratándose y cede al ¿cantante? Carlos Baute la presentación de Elígeme, un concurso para que chicos y chicas encuentren pareja. Después, el hipervitaminado Josep Lobató probará suerte (parece que el gafe persigue a este chico) con el concurso 20p. Telecinco estrena Guerra de sesos, de la productora de Pablo Motos, y que como su propio nombre indica y tanto gusta fomentar al conductor de El Hormiguero (me niego a llamarle cómico o humorista), basará su atractivo en explotar los estereotipos de hombres y mujeres. Una rentable manera de seguir cultivando este país de boinas e inocentadas que algunos parece no querer abandonar nunca. Y aún hay gente que se pregunta porque en los festejos populares se entona aquellos de "maricón el que no bote". Que le pregunten al señor Motos y su troupe. Maldito parné.

pd.- La revista Cinemanía de abril, añade el apéndice & Series a su cabecera y se marca 16 páginas sobre la pequeña pantalla, coordinadas por Mariló García, que incluye un sugerente (y seguro que debatible) ránking con las 50 mejores series del Siglo XXI.

jueves 26 de marzo de 2009

Al día (más o menos)

Teniendo en cuenta que ya llevamos, prácticamente, un cuarto de año recorrido y que, hace más de un mes que no me paso por aquí, creo que ha llegado el momento de hacer un resumen de todos (o mejor dicho, casi todos, que algo se me habrá escapado) los estrenos televisivos del 2009 en las cadenas generalistas.

No está siendo este 2009 (me remito a mi post anterior) un buen año para la ficción española. Aunque esto no sea ninguna novedad. Sólo Doctor Mateo (Antena 3) ha despertado mi interés, gracias a una cuidada realización, una buena galería de personajes y unos guiones bien escritos. Todo lo contrario que A ver si llegó (Telecinco), un atentado audiovisual con la marca de la factoría de José Luis Moreno. Tampoco el costumbrismo rancio, torpe y aburrido de Pelotas (TVE1); el humor prehistórico de la desaparecida Ell@s (Antena 3); las aventuras de cartón y espada de Águila Roja (TVE 1); el repertorio de tópicos y caras enfuruñadas de Acusados (Telecinco); o el terror made in Superpop de ¿Hay alguien ahí? (Cuatro); ha encontrado un hueco en mi teleadicción.

Los telefilmes (rebautizados como tv movies) han asentado los éxitos de audiencia que ya apuntaban en el 2008 y como era de suponer, todas las cadenas que luchan por el liderazgo (TVE, Antena 3 y Telecinco) ya tienen proyectos en la cartera. Me parece una estimulante manera de remover la adormilada industria, pero ya ha llegado el momento de exigirles un paso hacia adelante y que olviden, por un momento, los hechos históricos, a la hora de abordar nuevas entregas.

La ficción extranjera nos ha traído mejores noticias. Aunque marginadas a la madrugada, Cuatro (cadena a la que le gusta presumir de su apuesta por las series, pero luego las esconde) ha estrenado Mad Men y Robemos a ... Mick Jagger (horrorosa traducción libre de The Knights of Prosperity). La primera es impecable. La segunda (de la que ya escribí aquí) tiene suficientes atractivos para perder sueño. En mejor horario (y precedida de una campaña publicitaria que llegó a aparecer en sus informativos), La Sexta sacó a jugar a El Mentalista. Es una de esas ficciones de planteamientos clásicos y que gustan de los giros inesperados de guión, pero precisamente, como ocurre por ejemplo con House, ese esquema clónico de casi todos los capítulos, se acaba convirtiendo en su principal rémora. Telecinco, por su parte, apostó por el público más juvenil y en las tardes de los domingos emite La leyenda del buscador, con la garantía de Sam Raimi como productor y con la aventura y la fantasía como motor de enganche. Una buena propuesta para apurar el fin de semana en familia.

Los tres primeros meses de 2009 se están convirtiendo en una pesadilla para los directivos de Telecinco. El bajón de audiencia que han sufrido en algunas franjas les ha llevado a situaciones tan poco profesionales como, por ejemplo, la supresión del programa La 7ª silla, después de una única emisión. Los nervios se han apoderado de unos profesionales que tal vez, en vez de retirar proyectos que no cuajan, deberían asumir sus errores y buscar otros frentes laborales. La 7 ª silla no era una mala idea si se hubiera respetado su idea inicial de apostar por el diálogo. Sin embargo, de una cadena que presenta La Nória como un espacio de debate ¿qué se puede esperar?. No ha sido este el único fiasco de Telecinco. Guinness World Center, además de poner en evidencia los limitadisimos recursos de Carmen Alcayde como presentadora, sacaba a la luz un tipo de televisión que dormía placenteramente en los primeros años ochenta. El juego del Euromillón (tan soso como La Ruleta de la suerte (Antena 3) cuyo inesperado éxito de audiencia intenta emular) y el vergonzoso La caja (Emma García sigue construyendo el curriculum más espeluznante que se recuerde en la televisión) han sido sus otras apuestas novedosas (Sálvame, el debate para pelar a los participantes de Supervivientes no lo considero como tal) en lo que va de año.

Cuatro se ha quitado, por fin, su máscara de cadena moderna y progre y ha abrazado los peores tics de ese tipo de televisión del que querían desmarcarse. Y no sólo por el vergonzoso camino que están tomando sus mañanas, con Concha García Campoy al frente, que han convertido el morbo y el amarillismo en su principal bandera. También por realitys tan mugrientos y casposos como Granjero busca esposa; espacios de humor donde lo soez y el mal gusto campa a sus anchas como Saturday Night Live; concursos mal planificados y que acaban ahogándose en su propio aburrimiento como La batalla de los coros; o ejercicios del periodismo más sensacionalista como 21 días. Ahora es fácil entender porqué aquel Maracaná de sus inicios guiñaba tantos ojos al Tutti Frutti de la peor Telecinco.

Antena 3 no ha sabido encontrar el formato ideal para el que debía ser su programa estrella: Rico al instante. Partió de un planteamiento sencillo con Javier Estrada al frente y al que unos simples retoques y mejor gusto en la puesta en escena hubiera bastado, para convertirlo en un programa-río con Ramón García, que ganó en minutos y perdió en emoción (si es que realmente alguna vez la tuvo). El gran error de los directivos de Antena 3 fue no prever que las demás cadenas iban a contraatacar y que además lo iban a hacer con una fórmula más barata: entregar premios sustanciosos aprovechando sus programas más vistos. Sin embargo, afortunados se pueden considerar por los resultados obtenidos, sobre todo si se comparan con los registros de La vuelta al mundo en directo, cuya propia pretenciosidad hundió y ni siquiera, a golpe de escándalos buscados, pudo volver a emerger.

TVE ha tenido mayor fortuna si utilizamos el share como baremo para medir los estrenos. El show de José Mota (blanco, inofensivo, aburrido, típico, decepcionante) y Los mejores años de nuestra vida (por fin Sobera y algunos triunfitos encuentran su lugar en el mundo) que con invitados como The Troggs o Los Salvajes va camino de convertirse en el mejor programa musical de la tele pública (algo que tampoco es difícil); les garantiza buenos datos en las noches de martes y viernes. La otra novedad, Españoles en el mundo, queda a años luz de su casi homónimo en Telemadrid y así seguirá mientras premien la cantidad de protagonistas sobre la calidad y siempre que den voz a gente que sólo lleva tres meses viviendo en la ciudad que nos tienen que dar a conocer.

Dejo para el final la mayor decepción personal: El programa de Berto (La Sexta). Me cuesta escribir esto del que creo que es la mejor noticia de la televisión española de los últimos cinco años. Su capacidad cómica está a años luz del resto (y aquí incluyo también a los chanantes). Sin embargo, su programa resbala. No sé si será cuestión de rodaje, pero después de las estupendas promos y del buen inicio de la primera entrega (un gag de Berto intentando vender su espacio a las demás cadenas), el show se va diluyendo como un azucarillo y sólo respira en momentos aislados. Además la audiencia no le está acompañando y temo que un drástico golpe de timón, lleve el programa hacia los registros más soeces (escatologia y sexo que ya han aparecido y que tan poco parece ajustarse a su perfil) que supongan la perdida total del formato. Todos a poner velas.