Con la que está cayendo, puede que al país le iría mejor si nombraran Ministro de Economía al manager no oficial de Azúcar Moreno. Porque uno será muy ingenuo, pero no es tonto. Y que el viernes, a DEC (Antena 3), acudiera una de las hermanas Salazar, y al día siguiente, a La noria (Telecinco) acudiera la otra, no pudo ser fruto de la casualidad. Alguna mente privilegiada debía estar detrás de esa grandiosa maniobra que reportó un buen pecunio a las (supuestamente) enfrentadas artistas. Así sí que se revitaliza una economía.Aunque si algo se ha revitalizado este fin de semana (incluso podríamos ampliar y decir: rehabilitado) ha sido El Programa de Berto (La Sexta). Sus dos primeras entregas zascandileaban sin rumbo y oficio, con más muescas que aciertos. Ayer por fin estallaron las carcajadas en mi sillón. Sigue siendo necesario pulir algunas cosas (e incluso prescindir de otras como la canción del final), pero en la entrega de este domingo funcionó hasta Stefano, ese sosias del presentador que se dedica a investigar todo tipo de temas. Berto volvió a ser el chispeante e ingenioso cómico, capaz, por ejemplo, de no naufragar en un gag en el que el plató se quedaba a oscuras y la acción era recogida con una cámara con sensor infrarrojo. Al resultado final satisfactorio, ayudó que el presentador diera cancha a una de las cosas que mejor se le da hacer: comentar la actualidad. Y también, la presencia de Irene, la niña cantora de sus acertadísimas promos.
Contagiado por el repentino optimismo de la recuperación de Berto, me he despertado algo más esperanzado respecto a la quinta temporada de Lost. Si el sobrino de Buenafuente ha levantado el vuelo, cómo no lo van a conseguir Linus y compañía. Aunque tal vez, en realidad, detrás de mi pensamiento sólo se oculta una fuerte dosis de egoísmo basada en que dado que voy a seguir viendo la serie, al menos que me de buenos momentos y no se abandone a sí misma como hizo Prison Break. Y es que esta quinta sesión está siendo la más aburrida de toda la historia de Perdidos. Justo ahora que tenía todos los condimentos para dejarnos pegados a la pantalla; para fascinarnos con nuevos personajes y enigmas; para borrar el mal sabor de boca que dejó el último capítulo de la temporada anterior (juro que cuesta casi un riñón escribir esto sin soltar ningún spoiler); los guionistas, emulando a un limitado jugador de ajedrez, se han enrocado, y han detenido la acción en una especie de fango en el que por cada paso que se avanza, narrativamente hablando, se dan dos hacía atrás. Lost está en estos momentos (curioso que tengo la sensación de haber escrito esto ya antes) en el instante preciso para decidir si quiere convertirse en una de las grandes ficciones televisivas de todos los tiempos o convertirse en objeto de chanza y parodia con sus resoluciones casi infantiles. Esperemos que este jueves nos empiecen a sacar de dudas.
Dudas precisamente son pocas las que tengo sobre los nuevos programas que renuevan hoy la tarde de algunas cadenas. Cuatro sigue retratándose y cede al ¿cantante? Carlos Baute la presentación de Elígeme, un concurso para que chicos y chicas encuentren pareja. Después, el hipervitaminado Josep Lobató probará suerte (parece que el gafe persigue a este chico) con el concurso 20p. Telecinco estrena Guerra de sesos, de la productora de Pablo Motos, y que como su propio nombre indica y tanto gusta fomentar al conductor de El Hormiguero (me niego a llamarle cómico o humorista), basará su atractivo en explotar los estereotipos de hombres y mujeres. Una rentable manera de seguir cultivando este país de boinas e inocentadas que algunos parece no querer abandonar nunca. Y aún hay gente que se pregunta porque en los festejos populares se entona aquellos de "maricón el que no bote". Que le pregunten al señor Motos y su troupe. Maldito parné.
pd.- La revista Cinemanía de abril, añade el apéndice & Series a su cabecera y se marca 16 páginas sobre la pequeña pantalla, coordinadas por Mariló García, que incluye un sugerente (y seguro que debatible) ránking con las 50 mejores series del Siglo XXI.












